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Calabaza asada con morcilla: una receta de otoño con sabor a La Mancha

La calabaza suele acabar en una crema. La morcilla, en una parrilla o junto a unos huevos. Pero cuando las juntamos en el mismo plato aparece una combinación que merece salir de la rutina: calabaza tierna y dorada, morcilla de cebolla y un toque de pan crujiente.

Esta calabaza asada con morcilla es una propuesta para esos días en los que apetece encender el horno y preparar algo diferente con ingredientes sencillos.

Desde Embutidos Castro, en Tomelloso, Ciudad Real, te proponemos llevar uno de nuestros productos a una receta que puedes servir como cena, entrante para compartir o tapa.

¿Por qué combinar calabaza y morcilla de cebolla?

La gracia está en el contraste. La calabaza aporta dulzor y una textura suave; la morcilla suma intensidad y un bocado sabroso. El pan tostado introduce el punto crujiente que une el conjunto.

Para que el plato quede equilibrado, conviene dejar que la calabaza sea la base y repartir la morcilla en pequeñas porciones. Así puedes disfrutar de ambos ingredientes en cada cucharada.

También importa cómo cocinas la calabaza: asada en trozos y con espacio entre ellos adquiere una superficie dorada que resulta especialmente apetecible.

Ingredientes para cuatro personas

  • 800 g de calabaza pelada y sin semillas.
  • 250 g de morcilla de cebolla Embutidos Castro.
  • 2 rebanadas de pan.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Pimienta negra al gusto.
  • Una pizca de sal.
  • Tomillo, opcional.

Tiempo orientativo: 45 minutos, según el tamaño de los trozos y el horno.

Cómo preparar calabaza asada con morcilla

1. Corta y aliña la calabaza

Precalienta el horno a 200 °C. Corta la calabaza en dados de unos tres centímetros y colócala en una bandeja.

Añade el aceite, una pizca de sal y pimienta. Mezcla bien y distribuye los trozos en una sola capa, dejando espacio entre ellos.

2. Asa hasta que esté tierna

Hornea durante unos 30–40 minutos y remueve a mitad de cocción.

Comprueba el punto con un tenedor: debe entrar fácilmente. Si la calabaza está tierna pero aún poco dorada, puedes prolongar unos minutos el horneado, vigilando que no se queme.

3. Prepara el crujiente de pan

Corta el pan en dados pequeños y tuéstalos en una sartén con unas gotas de aceite. Retíralos cuando estén dorados.

Este detalle da textura al plato y permite aprovechar pan del día anterior que se conserve en buen estado.

4. Cocina la morcilla

Prepara la morcilla siguiendo las indicaciones de su etiqueta. Para esta presentación puedes desmenuzarla, retirando la tripa cuando corresponda, y cocinarla en una sartén hasta que esté bien caliente en todo el conjunto.

Trabájala con suavidad para conservar pequeños trozos.

5. Monta y sirve

Reparte la calabaza en una fuente o en platos individuales. Añade la morcilla y termina con el pan crujiente y, si te gusta, unas hojas de tomillo.

Sirve recién hecho para disfrutar del contraste de texturas.

Tres detalles que mejoran el resultado

No amontones la calabaza. Si la bandeja es pequeña, utiliza dos para que los trozos puedan dorarse.

Ajusta la sal al final. Prueba un bocado con calabaza y morcilla antes de añadir más.

Incorpora el pan justo antes de servir. Así mantiene mejor su textura crujiente.

Una idea para bares y restaurantes

Esta combinación también puede presentarse como tapa: una base de calabaza asada, una pequeña porción de morcilla y unos dados de pan tostado.

Para incorporarla a una carta, conviene fijar los gramos de cada ingrediente y calcular el coste por ración. Una presentación sencilla permite dar protagonismo al producto sin añadir demasiados elementos.

Morcilla de cebolla desde Tomelloso para tu cocina

En Embutidos Castro trabajamos desde Tomelloso, en Castilla-La Mancha, para acercar nuestros embutidos a hogares y negocios de hostelería.

Esta receta es una invitación a probar otra manera de disfrutar la morcilla de cebolla: acompañada de verduras, con una presentación sencilla y un contraste de sabores que sorprende.

Descubre nuestra morcilla de cebolla y consulta las opciones para tu casa o tu negocio.

Porque un producto de siempre también puede inspirar tu próxima receta.

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